domingo, 10 de mayo de 2026

Moscatel Morisco

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El vino Moscatel Morisco surge de un rincón cargado de misterio y naturaleza en Júzcar, situado en el Valle del Genal, provincia de Málaga. La bodega desarrolla su actividad en la Antigua Real Fábrica de Hojalata de San Miguel de Ronda, un Monumento Histórico Industrial que, tras siglos de olvido, ha recuperado su brillo para albergar procesos de vinificación artesanales en espacios como el Cuarto de los Secretos o su antigua capilla. Esta añada específica marca un momento especial en la trayectoria de la casa al consolidarse como un vino natural elaborado sin la adición de sulfitos, una decisión técnica que busca la máxima expresión de la uva y la pureza del resultado final. El proyecto se define por un respeto absoluto al entorno, utilizando recursos de energía limpia como la fotovoltaica, la eólica y la hidráulica producidas dentro de la propia finca. Además, la sostenibilidad se traslada al envasado mediante el uso de botellas ligeras serigrafiadas, tapones de corcho y cápsulas de cera, eliminando el uso de plásticos y etiquetas de papel para reducir la huella ambiental. Con una producción mínima de 1300 botellas, cada unidad representa un objeto de deseo para quienes buscan exclusividad en variedades autóctonas. Las uvas se recogen mediante una vendimia manual nocturna, garantizando que el fruto llegue a la bodega en condiciones óptimas de frescura antes de iniciar su transformación y reposo en barricas que descansan a la sombra de un nogal centenario.

La experiencia sensorial que ofrece este blanco seco destaca por una crianza de catorce meses en barrica, periodo que otorga una estructura elegante y equilibrada. En la fase olfativa aparecen de inmediato notas tostadas y de vainilla, entrelazadas con aromas sugerentes de frutas blancas y tropicales como la piña y el plátano. Al entrar en contacto con el paladar, el Moscatel Morisco revela una acidez ajustada y una suavidad que evoca flores frescas y matices de tarta de queso, culminando en un final prolongado y cremoso que persiste durante varios segundos en la boca. Su calidad ha sido avalada por la crítica especializada con una calificación de 94 puntos en la Guía Peñín, situándolo entre las referencias más destacadas de Andalucía por su carácter único y auténtico. Para apreciar toda la gama de matices que encierra esta edición limitada, se aconseja no servir el vino excesivamente frío, permitiendo que la temperatura ayude a liberar sus múltiples capas aromáticas sin prisas. En el ámbito gastronómico, su versatilidad permite maridajes excelentes con pescados de textura gruesa como el atún, el bacalao, la lubina o la dorada, especialmente si se cocinan a la brasa o a la sal. También se adapta con éxito a carnes blancas, como un buen solomillo de cerdo, o incluso a platos de mayor contundencia y grasa como un arroz con costillas. Este vino es el resultado de una viticultura que prioriza la identidad del terreno y la mínima intervención, ofreciendo un perfil honesto que sorprende por su plenitud y frescura.