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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Al descorchar este crianza, la vista se rinde ante un color cereza profundo con sutiles matices granates que delatan su madurez y concentración. En nariz, se inicia un viaje sensorial complejo y nítido; los aromas primarios de frutos del bosque, con la frambuesa como estandarte, se entrelazan de forma sugerente con las notas derivadas de su paso por madera noble, donde la vainilla y el cacao aportan una calidez especiada que sugiere la contemplación. Al paladar, se revela con una presencia imponente pero amable, destacando por ser carnoso, redondo y de una estructura envidiable. A pesar de su notable graduación alcohólica del 15,50%, la sensación en boca es de una suavidad sorprendente, gracias a unos taninos dulces que aportan volumen sin aristas, dejando una sensación de equilibrio absoluto. Por su carácter y persistencia, este tinto es el compañero para una mesa generosa: desde las chacinas ibéricas de su propia tierra hasta guisos tradicionales, carnes rojas a la brasa, pastas con carácter o quesos de gran curación, convirtiendo cada bocado en una experiencia realzada por el alma de Extremadura. Fuente de la imagen: mvc.
