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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
La elaboración de este blanco de Viñas del Viento continúa con una fermentación a temperatura controlada de dieciocho grados en depósitos de acero inoxidable, proceso seguido de una minuciosa crianza sobre lías durante tres meses. Durante este periodo, un veinte por ciento del vino reposa en barricas usadas, lo que aporta una textura envolvente y una redondez añadida sin ocultar en absoluto la expresión primaria de la fruta. Al observar el vino servido en la copa, destaca de inmediato su color amarillo pajizo, mostrándose sumamente brillante y limpio ante la luz. En la fase olfativa, la intensidad aromática se manifiesta plenamente a través de notas nítidas de fruta blanca, las cuales aparecen entrelazadas con un carácter mineral muy marcado que evoca directamente el sustrato calcáreo del viñedo. Una vez en boca, la experiencia gustativa se caracteriza por una acidez que resulta sorprendente y una persistencia que mantiene el sabor durante un largo tiempo tras el trago. La estructura obtenida gracias al trabajo con las lías permite que el vino mantenga una presencia firme y elegante, equilibrando el grado alcohólico del trece y medio por ciento con su frescura natural y su nivel de pH de 3,41. Para apreciar cada uno de estos matices técnicos y sensoriales, resulta idóneo servirlo a una temperatura de nueve grados centígrados. Este Viñas del Viento 2024 demuestra poseer una versatilidad gastronómica notable, actuando como un acompañante perfecto para platos frescos como ensaladas, pastas y pescados de roca. Su buena constitución física también permite disfrutarlo junto a elaboraciones de mayor peso, como arroces marineros o guisos tradicionales compuestos por verduras de temporada de la propia comarca. El embotellado, realizado en diciembre de dos mil veinticuatro, garantiza que el vino llegue al consumidor con toda su energía intacta, listo para mostrar la riqueza de la Serranía de Ronda en cada copa servida. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
