sábado, 27 de diciembre de 2025

La Viña del Arroyo

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El vino blanco La Viña del Arroyo, nace en un entorno natural privilegiado, situado exactamente en el corazón del Parque Nacional Sierra de las Nieves, donde las viñas alcanzan la mayor altitud registrada en todo el municipio de Ronda. A novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, las cepas se asientan sobre un suelo arcilloso-calcáreo que aporta una identidad muy distintiva a la uva, otorgando esa frescura tan apreciada en los vinos de altura. Este proyecto vitivinícola apuesta decididamente por el cultivo de secano ecológico, respetando escrupulosamente los ciclos naturales de la planta y buscando una expresión pura de la tierra malagueña en cada racimo. En este régimen de secano, las raíces se ven obligadas a explorar el terreno para encontrar humedad, lo que redunda en una mayor tipicidad del fruto recogido. La composición varietal de esta añada combina un sesenta y seis por ciento de Viognier con un treinta y tres por ciento de Vermentino, una mezcla equilibrada que ofrece matices aromáticos complejos y una estructura interna muy sólida. El proceso de recogida se realiza de manera artesanal y exclusivamente a mano, utilizando para ello pequeñas cajas de diez kilogramos que aseguran que el fruto llegue íntegro y en perfectas condiciones a la mesa de selección de la bodega. Tras la vendimia, la uva se somete a una cuidadosa maceración en frío durante veinticuatro horas a cuatro grados centígrados en cámara frigorífica, una técnica que permite extraer los precursores aromáticos de la piel con suma delicadeza antes de iniciar la transformación. Con una densidad de plantación de tres mil cepas por hectárea, se favorece una competencia moderada entre las plantas, lo cual se traduce directamente en una concentración de sabores que define el perfil de este blanco joven de Ronda. La ubicación geográfica y las condiciones climáticas de esta zona de montaña permiten que la maduración sea pausada, preservando la vivacidad propia de las variedades cultivadas bajo este cielo.

La elaboración de este blanco de Viñas del Viento continúa con una fermentación a temperatura controlada de dieciocho grados en depósitos de acero inoxidable, proceso seguido de una minuciosa crianza sobre lías durante tres meses. Durante este periodo, un veinte por ciento del vino reposa en barricas usadas, lo que aporta una textura envolvente y una redondez añadida sin ocultar en absoluto la expresión primaria de la fruta. Al observar el vino servido en la copa, destaca de inmediato su color amarillo pajizo, mostrándose sumamente brillante y limpio ante la luz. En la fase olfativa, la intensidad aromática se manifiesta plenamente a través de notas nítidas de fruta blanca, las cuales aparecen entrelazadas con un carácter mineral muy marcado que evoca directamente el sustrato calcáreo del viñedo. Una vez en boca, la experiencia gustativa se caracteriza por una acidez que resulta sorprendente y una persistencia que mantiene el sabor durante un largo tiempo tras el trago. La estructura obtenida gracias al trabajo con las lías permite que el vino mantenga una presencia firme y elegante, equilibrando el grado alcohólico del trece y medio por ciento con su frescura natural y su nivel de pH de 3,41. Para apreciar cada uno de estos matices técnicos y sensoriales, resulta idóneo servirlo a una temperatura de nueve grados centígrados. Este Viñas del Viento 2024 demuestra poseer una versatilidad gastronómica notable, actuando como un acompañante perfecto para platos frescos como ensaladas, pastas y pescados de roca. Su buena constitución física también permite disfrutarlo junto a elaboraciones de mayor peso, como arroces marineros o guisos tradicionales compuestos por verduras de temporada de la propia comarca. El embotellado, realizado en diciembre de dos mil veinticuatro, garantiza que el vino llegue al consumidor con toda su energía intacta, listo para mostrar la riqueza de la Serranía de Ronda en cada copa servida. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.