jueves, 8 de enero de 2026

Marqués de Riscal Gran Reserva 2018

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Marqués de Riscal Gran Reserva 2018 representa una herencia vinícola que utiliza frutos provenientes de vides viejas[1] situadas tanto en terrenos propios como en parcelas de viticultores locales vinculados a la bodega históricamente. El desarrollo de esta añada específica estuvo marcado por condiciones meteorológicas que dictaron el ritmo de la planta desde el inicio. Tras un otoño inusualmente cálido y carente de lluvias, el invierno trajo consigo precipitaciones frecuentes que prepararon el suelo para el nuevo ciclo. El brote de las yemas se produjo a mediados de abril, lo cual supuso una demora frente a los calendarios habituales de la región, una tónica de lentitud que persistiría a lo largo de todo el crecimiento vegetativo. Durante el final de la primavera, las lluvias constantes aparecieron de nuevo, permitiendo que la floración comenzara con normalidad en la zona de la ribera del Ebro a principios de junio. La primera fase del verano se caracterizó por tormentas frecuentes que obligaron a mantener un cuidado riguroso de las viñas para evitar ataques de hongos u otras patologías externas. El proceso de maduración avanzó hasta agosto, cuando el envero dio paso a la etapa final, interrumpida por una lluvia notable en septiembre que retrasó el comienzo de la recolección. Finalmente, la vendimia se ejecutó de manera manual y selectiva a principios de octubre, aprovechando días de ambiente fresco y seco que garantizaron una sanidad perfecta en cada racimo. Este tinto[2] se elabora con la variedad Tempranillo y otras uvas complementarias, pasando veintiocho meses en barricas de roble francés. Tras la crianza en madera, el vino permanece en botella durante tres años adicionales antes de su salida al mercado, permitiendo que cada matiz alcance su madurez óptima.

La experiencia sensorial que ofrece este tinto se manifiesta desde el primer contacto visual, mostrando un tono rojo picota de gran intensidad que se ve enriquecido por reflejos violáceos en los bordes del cristal. Al acercar la copa, se percibe una complejidad aromática elevada donde las notas balsámicas se entrelazan con la presencia de frutas maduras y recuerdos de maderas finas. El ligero tostado de la barrica aporta aromas torrefactos que se mantienen en un equilibrio preciso con la frescura natural de la uva. Al entrar en contacto con el paladar, el vino se revela untuoso y estructurado, exhibiendo una concentración de taninos que aporta cuerpo sin perder la elegancia de una textura redonda. El final es persistente, dejando un recuerdo largo que invita a descubrir sus diferentes capas de sabor. Para una degustación ideal, se aconseja una temperatura de servicio situada entre los dieciséis y dieciocho grados centígrados. Su carácter gastronómico permite acompañar alimentos de sabores intensos como el jamón ibérico de bellota, quesos muy curados, carnes rojas a la brasa, asados tradicionales o guisos elaborados con piezas de caza. El reconocimiento internacional a este esfuerzo de viticultura y paciencia ha sido unánime en el año 2024, destacando los noventa y seis puntos otorgados por Wine Enthusiast, que además lo incluyó en su selección de bodega, y los noventa y cinco puntos de James Suckling. También obtuvo noventa y tres puntos en The Rioja Report del Club Oenologique y una medalla de oro en el certamen del Real Casino de Madrid. Estos galardones confirman el estatus de un vino que encarna el rigor técnico y la identidad de una tierra privilegiada para la creación de grandes reservas. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Con más de ochenta años de antigüedad.
[2] Con un grado alcohólico de catorce con cinco y una acidez equilibrada.