Hace unos meses, en el post “Delirio con el ajobacalao”, de soslayo te comenté el granaino Delirio, Syrah, joven, de Bodegas Muñana, Señorío Nazarí, cuyos suaves aromas primarios armonizaron con la sutileza del ajobacalao. Pues bien, ayer tocó degustar otro producto de esta bodega, Muñana Rojo 2010, botellas que también aprovisionó hace unas semanas Juan (ver “Redondo en lo global”).
Este vino, criado en la Tierra Altiplano de Sierra Nevada, con esencias de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Monastrel, ha estado doce meses en barrica de Roble Francés y Americano y doce meses en botella en cuevas naturales a 14 grados de temperatura media.
De lúcido rojo cereza brillante y con el típico aroma a frutas rojas maduras con toques de vainilla, su saboreo lo percibí sugestivo, de concordada acidez, dulces taninos y, en resumen, redondez bucal. Lo maridamos con espaguetis a la boloñesa (Gracias, Juan). Te dejo un vídeo de la bodega, alojado en Youtube.
Con menos calor que otros días, agradable velada la que disfruté ayer, acompañado de Juan y familia. Trajo una caja de Ribera del Farbes tinto crianza, de Bodegas Pago de Almaraes, que no tenía el gusto de conocer y que según Juan se encuentra situada en las faldas de la cara norte de Sierra Nevada, con un método para la crianza que utiliza el ambiente natural de cuevas de arcilla. En el caso del tinto que saboreamos, elaborado con Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, acumula un envejecimiento de seis meses en barricas de roble americano y francés.
En cuanto a la cata, sorprende su crecido rojo picota con flecos violetas. Saluda al olfato mediante breves fragancias tostadas, antesala de un crisol de esencias de moras, arándanos… Y en gusto, redondo en lo global, suculento y armonioso en lo local o puntual, con reminiscencias conclusivas del torrefacto detectado previamente en la fase de nariz. Lo maridamos con ventresca de bonito y chuletas de cordero. Te dejo un vídeo de presentación de la bodega (Fuente de la imagen: elaboración propia).
Desde hace unas semanas, apuntada en la agenda se encontraba una comida con unos familiares, pero a última hora, por cuestiones de agenda de otros familiares de esos familiares, se canceló el evento, quedándome descompuesto y sin encuentro. Como dice el dicho, "no hay mal que por bien no venga" y mantuvimos el menú, sencillo, de chuletones de buey, que estaban a buen precio en la carnicería, acompañado de herbáceas del huerto y maridado todo con un Señorío de Nevada tinto, de la bodega del mismo nombre.
Por si no lo sabes, dicen que el chuletón de buey debe ser gordo, para que quede crujiente por fuera y tierno por dentro, pero lo prefiero menos gordo y no tanto tiempo en la brasa, así que le enseño al carnicero el pulgar y ya sabe el buen hombre cómo tiene que cortar las piezas. En fin, sobre gustos no hay nada escrito. Lo que sí es importante es la calidad de la carne. Presuntos expertos aconsejan que hay que evitar las carnicerías de los supermercados y de los hipermercados. Tonterías. Lo importante es el profesional que está detrás del mostrador y la frescura del producto, ya se encuentre el establecimiento en un centro comercial o en la tienda del barrio.
En cuanto al vino, lo elegí porque tengo muy buen recuerdo de él, en la invitación de Javier hace unos años. Y no me defraudó. Criado en terruño pizarroso, este "alpujarreño vinum" apunta estar elaborado a partir de cabernet sauvignon, merlot y tempranillo, descansando durante un año en barricas de roble francés y americano. Después de reposar unos minutos, observé el típico color rojizo y me envolvieron desprendidas fragancias tendentes a lo balsámico de la cabernet sauvignon y la merlot. En boca explosión larga y agradable de taninos por doquier.
En el encabezado del post te dejo una instantánea de la botella, tipo Bordalesa Liberty XV. A pie tienes una presentación de la bodega, subida a Youtube por jc0587 (Fuente de la imagen: elaboración propia).
Si eres follower de este sitio, habrás detectado que en más de una ocasión he comentado los vinos de Granada (España). Textos como “El granaino ecológico” es buena prueba de ello. Pues bien, la cena de ayer la compartimos con varios amigos. Elena y Paco me sorprendieron con dos botellas de Spira, de la bodega Marqués de Casa-Pardiñas,
El roducto se ha criado y elaborado en la finca San Torcuato de la localidad de Húelago, población granadina de la comarca de Guadix, en las postrimerías de la cara norte de Sierra Nevada, basándose en las teorías de Ramón Viader Guixá, con el asesoramiento técnico del enólogo Manuel Penela.
En cuanto al vino, huelagueño internacional por la cantidad de premios que atesora, su olor a fruta del tiempo empezó a encandilarme, sensación que se intensificó dilatadamente en el paladar, explotando en el maridaje de platos de diversa carne, entre los que destaco las costillas ibéricas cocinadas por Julia y Federico y el cordero a la miel de Antonia y Juanjo. Te dejo unas fotos.
Sorprendido estoy con las visitas a “Usucapio vinum” y “El renegado”, así que aprovecho para contarte la experiencia de ayer, promovida por Rafa, madrileño de adopción, pero oriundo de Granada (España). Después de saludar a los suyos en la capital del reino nazarí, se desplazó con su familia directa a la Costa del Sol y nos trajo Cortijo de Anagil, de Bodegas Villagrán.
Vino ecológico de la tierra altiplano de Sierra Nevada, a base de Tempranillo, Merlot y Cabernet-Sauvignon. Lo maridamos con un pollo con calabacín. Fragancias a ciruela, en el paladar es candente, tanínico y pelín áspero. Me gustó.
En cuanto al plato, olvídate de untado de conglomerado de especias, meter y sacar de la nevera, papel de alumnio, horno para arriba y para abajo, yogur batido, cremè fraîche y un largo etcétera de procesos.
Todo sencillo. Aceite de oliva virgen extra, dientes de ajo al gusto, un pollo troceado con sal también al gusto, tomillo, laurel, pelín de nuez noscada y pimienta. Cuando la carne está casi en su punto, se cubre con finos trozos de calabacín y en un plis plas ya está.
La foto de cabecera es de la botella que contiene el caldo. La instantánea de pié de post es del pollo, minutos antes de cubrirlo con los trozos de calabacín. Al vino lo voy a renombrar como “El granaino ecológico” (Fuente de las imágenes: elaboración propia).