viernes, 31 de octubre de 2025

Cueva del Monge

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El Cueva del Monge Tinto, de la bodega Vinícola Real situada en Albelda de Iregua, se presenta como una propuesta contemporánea que rinde homenaje a la tradición de La Rioja. Conocido cariñosamente como el "hermano pequeño" del emblemático Reserva 200 Monges, este vino comparte su linaje al ser elaborado con la misma selección de uvas Tempranillo 100%. Pero su carácter se desvía hacia un estilo más moderno y expresivo. La meticulosidad en su creación comienza desde el viñedo, donde los racimos se recogen manualmente en pequeñas cajas para garantizar su estado óptimo. Una vez en bodega, se realiza una selección manual de racimos seguida de un despalillado y estrujado sin presión, dando paso a una fermentación de 12 días a 28ºC. Lo que realmente define su estructura es su paso por madera: realiza la fermentación maloláctica en barrica y posteriormente se cría durante 14 meses en una mezcla equilibrada al 50% de roble francés y americano. Tras un reposo final de 12 meses en botellero, el vino prescinde de las etiquetas tradicionales de crianza o reserva en favor de una contraetiqueta genérica, reflejando esa filosofía de consumo más ágil y actual sin renunciar a la elegancia.

En el análisis sensorial, el Cueva del Monge Tinto cautiva desde el primer instante con un color rojo intenso realzado por un sofisticado borde granate. Al acercar la copa, se despliega un abanico aromático de gran complejidad, donde las notas de frutos rojos maduros y hierbas silvestres se entrelazan armoniosamente con sutiles toques tostados de café torrefacto y chocolate negro, herencia de su cuidada crianza en barrica. En boca, el vino hace gala de una personalidad arrolladora: es fresco y frutoso, pero al mismo tiempo carnoso, sabroso y redondo. El equilibrio es una de sus mayores virtudes, presentando una estructura compleja que desemboca en un final largo y persistente que invita a un segundo trago. Esta versatilidad lo convierte en el compañero gastronómico ideal para una experiencia culinaria completa; la propia bodega sugiere iniciar un banquete con este tinto acompañando platos de cuchara tradicionales, para luego realizar una transición fluida hacia un 200 Monges Reserva en los platos principales y el postre. Concluyendo, se trata de un vino equilibrado y persistente que logra capturar la esencia histórica de su origen bajo una mirada renovada y seductora para el paladar moderno.