lunes, 2 de diciembre de 2024

Flor de Vetus

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Flor de Vetus se presenta como una revelación fresca y amable en el corazón de la Denominación de Origen Toro, logrando reinterpretar la fuerza de esta tierra con una sensibilidad moderna y elegante que cautiva desde el primer sorbo. El alma de este vino reside en una finca propia de 20 hectáreas de viñedo que abraza estratégicamente la bodega en Villabuena del Puente[1], donde las cepas de Tinta de Toro fueron plantadas[2] bajo un cuidado sistema de conducción en espaldera de tipo cordón royat. Esta ubicación privilegiada[3] permite un control exhaustivo de la materia prima, asegurando que cada racimo transmita la tipicidad única de la zona pero con una fluidez y dinamismo que lo distinguen de los tintos más estructurados tradicionalmente asociados a la comarca. La bodega apuesta por una elaboración técnica precisa que comienza con la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable mediante la técnica de doble pissage, proceso para una extracción óptima de los componentes del hollejo antes de realizar la fermentación maloláctica en los mismos depósitos. Es un vino diseñado para representar la identidad del terruño zamorano con una mirada contemporánea, equilibrando la potencia histórica del entorno con una vitalidad que lo hace versátil para el consumidor.

Desde el punto de vista enológico, este monovarietal 100% Tinta de Toro alcanza su plenitud tras una crianza de 12 meses en barricas, donde se utiliza una mezcla maestra de roble francés y americano al 50%, combinando maderas nuevas con barricas de segundo año para lograr una integración aromática impecable. Al servirse en la copa, el vino exhibe un color cereza picota profundo y brillante, adornado con un ribete violáceo que anticipa su excelente estado de conservación y frescura. En la fase olfativa, despliega una intensidad media-alta donde la protagonista absoluta es la fruta roja y negra madura, la cual aparece entrelazada con un complejo tapiz de regaliz, especias y delicados matices lácteos. El fondo revela notas sugerentes de caramelo de café y pan tostado, testimonio de su paso pausado y respetuoso por la madera. Al paladar, Flor de Vetus sorprende por ser potente y fresco a la vez, ofreciendo una sensación cálida y glicérica que es acariciada por taninos suaves y redondos que aportan una estructura aterciopelada. Su final es notablemente largo y fragante, dejando un recuerdo persistente que reafirma la calidad de la viticultura de Bodegas Vetus y convierte a este vino en un referente imprescindible para entender la evolución y elegancia del nuevo Toro. Fuente de la imagen: mvc.
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[1] En la provincia de Zamora.
[2] Alrededor de 1990.
[3] En la carretera Toro-Salamanca.