sábado, 3 de febrero de 2018

Andresito Roble

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Velasco, 2018. En las tierras agrícolas de Almargen, situadas en el norte de la provincia de Málaga y rodeadas por las elevaciones montañosas de Sierra de Cañete y Sierra Zorrito, la familia Fontalba Capote preserva la tradición vitivinícola comenzada por su progenitor Andrés en la época de posguerra, convirtiendo un trabajo artesanal de autoconsumo en la Bodega Niño de la Salina. Dentro de su oferta de caldos inscritos en el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Málaga y Sierras de Málaga, el vino tinto Andresito Roble representa una propuesta que combina la recolección manual de uvas en cajas con procesos modernos de vinificación, elaboración que responde a un ensamblaje o coupage de las variedades Cabernet Sauvignon y Merlot cultivadas en el viñedo propio. Durante su proceso de producción, el caldo pasa por un periodo de tres meses de crianza en barricas de roble americano, una técnica seleccionada expresamente por la enóloga Isabel Montes Jovellar para enriquecer la bebida con tenues toques tostados sin sobrecargar la expresión frutal ni simular la densidad propia de una crianza prolongada de nueve meses. Con una graduación alcohólica de catorce grados y medio, este producto amparado por el distintivo institucional de la Denominación de Origen refleja la adaptación del terruño local a las exigencias del mercado vinícola contemporáneo (Montes, 2017).

En relación con las características organolépticas, Andresito Roble exhibe un aspecto visual limpio y brillante con una capa de elevada intensidad en tono rojo cereza, cualidad que atestigua la juventud y vivacidad del embotellado. El examen olfativo revela una intensidad limpia donde se perciben aromas de frutos rojos maduros, con presencia distinguida de cereza y grosella, integrados pacíficamente con matices dulces de vainilla y delicadas notas de chocolate aportadas por la madera de roble. Al probarlo, la boca experimenta una entrada suave, carnosa y expresiva, complementada por la riqueza tánica de las variedades de uva utilizadas y una estructura equilibrada que culmina en un retrogusto sumamente prolongado y placentero. Los especialistas aconsejan servir este tinto seco a una temperatura óptima de entre dieciséis y dieciocho grados centígrados para apreciar cada uno de sus matices olfativos y gustativos. A la hora del maridaje, la bebida muestra una notable versatilidad gastronómica al acoplarse con carnes rojas, platos de caza, asados, guisos tradicionales, pastas especiadas y embutidos curados como el jamón ibérico (Montes Jovellar, 2017). Estas cualidades convierten al vino en una elección idónea dentro de la viticultura malagueña para quienes buscan un tinto expresivo que conjuga frescura frutal y elegancia de madera.
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Bibliografía
Montes Jovellar, I. (2017). Andresito roble · Onda Cero Antequera [Vídeo]. YouTube; Bodega Niño de la Salina.
Fontalba Capote, Bodega (2017).