viernes, 22 de noviembre de 2024

La expresión honesta del terruño de Álora

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hablar del Vega del Geva Crianza, de la D. O. Sierras de Málaga,  es sumergirse en una narrativa de respeto absoluto por la tierra y de una dedicación artesanal que busca incluir a todas las personas en la cultura del vino malagueño. Este tinto nace en el corazón del páramo de El Morquecho, en Álora, donde las vides de Shyrah (40%), Cabernet Sauvignon (35%) y Merlot (25%) se nutren del generoso sol de Málaga para ofrecer un fruto de calidad excepcional. La filosofía de la bodega se aleja de la producción masiva para centrarse en una apuesta creativa y personal, donde cada racimo es seleccionado a mano durante una vendimia esmerada. Quienes cuidan estas tierras entienden que la excelencia no admite prisas; por ello, tras la vinificación, el vino realiza un viaje de maduración de 12 meses en barricas de roble francés y americano. Este proceso de crianza busca que las propiedades de la madera se fundan con la esencia de la uva de forma equilibrada. Un aspecto básico para la comunidad de especialistas y amantes de lo natural es que este caldo no ha sido sometido a filtraciones ni estabilizaciones agresivas antes de su embotellado. Esta decisión técnica, que apuesta por la integridad del producto, permite que con el tiempo puedan aparecer precipitados naturales, un signo inequívoco de un vino vivo, honesto y que conserva toda su estructura original para el disfrute de cualquier persona que busque autenticidad en su copa.

Al acercarse a la cata, despliega una personalidad opulenta que cautiva los sentidos desde el primer instante. Visualmente, se presenta con un color que transita entre el rubí y el cereza intenso, manteniendo una limpieza y un brillo admirables, con una capa alta y elegantes ribetes que aún conservan vivos tonos violáceos. En nariz, la experiencia es un diálogo constante entre la fruta y la crianza: emerge una amplia gama de frutas rojas salvajes, como la mora y la frambuesa, perfectamente arropadas por las notas de vainilla y especias —especialmente la pimienta— que otorga la madera. Es particularmente agradable el intenso frescor balsámico que evoca el entorno natural de la zona, con matices de eucalipto, hinojo y romero que aportan una complejidad fascinante. En su paso por boca, cualquier paladar podrá apreciar una estructura carnosa y aterciopelada, donde la ausencia total de verdor garantiza una degustación fluida y placentera. Bajo el amparo de la Denominación de Origen Protegida Sierras de Málaga, este vino ha conquistado a quienes lo consumen habitualmente, obteniendo el reconocimiento de la crítica más exigente, logrando la calificación excepcional de 5 Ojos de Lince en la Guía de los Supervinos. Concluyendo, es una invitación abierta a compartir los sabores de una tierra llena de sensaciones extraordinarias, diseñada para quienes valoran un tinto particular, único y profundamente ligado a sus raíces.