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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
Al acercarse a la cata, despliega una personalidad opulenta que cautiva los sentidos desde el primer instante. Visualmente, se presenta con un color que transita entre el rubí y el cereza intenso, manteniendo una limpieza y un brillo admirables, con una capa alta y elegantes ribetes que aún conservan vivos tonos violáceos. En nariz, la experiencia es un diálogo constante entre la fruta y la crianza: emerge una amplia gama de frutas rojas salvajes, como la mora y la frambuesa, perfectamente arropadas por las notas de vainilla y especias —especialmente la pimienta— que otorga la madera. Es particularmente agradable el intenso frescor balsámico que evoca el entorno natural de la zona, con matices de eucalipto, hinojo y romero que aportan una complejidad fascinante. En su paso por boca, cualquier paladar podrá apreciar una estructura carnosa y aterciopelada, donde la ausencia total de verdor garantiza una degustación fluida y placentera. Bajo el amparo de la Denominación de Origen Protegida Sierras de Málaga, este vino ha conquistado a quienes lo consumen habitualmente, obteniendo el reconocimiento de la crítica más exigente, logrando la calificación excepcional de 5 Ojos de Lince en la Guía de los Supervinos. Concluyendo, es una invitación abierta a compartir los sabores de una tierra llena de sensaciones extraordinarias, diseñada para quienes valoran un tinto particular, único y profundamente ligado a sus raíces.
