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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
La excelencia de este tinto se forja a través de un proceso de vinificación minucioso donde cada detalle cuenta. La vendimia se realiza de forma manual en cajas de 15 kilos, pasando por una cámara frigorífica a 6ºC y una inspección rigurosa en mesa de selección antes de entrar en los depósitos. Para respetar la identidad de cada parcela, el vino fermenta en pequeños depósitos troncocónicos con levaduras autóctonas, realizando bazuqueos manuales frecuentes para una extracción delicada que respeta la singularidad de cada añada. Tras obtener únicamente el "vino flor", el Legaris Reserva inicia una crianza de 20 meses en barricas de roble francés de grano fino, procedentes de diez tonelerías distintas, lo que le aporta una complejidad estructural inigualable. Finalmente, tras una clarificación tradicional con clara de huevo y un reposo de 24 meses en botellero, el vino revela su esplendor: un color rojo picota muy intenso y una nariz rica en fruta negra madura, matices balsámicos y finos tostados. En boca, se presenta como un vino amplio, potente y cálido, con un volumen de alcohol del 14.5% y un largo posgusto que invita al disfrute pausado. Para una experiencia gastronómica sublime, este reserva marida a la con el lechazo castellano, carnes rojas a la parrilla, guisos de caza o quesos curados, convirtiéndose en el protagonista de cualquier mesa que valore la alta expresión de la Ribera del Duero.
